A la microbiota intestinal la podemos definir como una comunidad de microorganismos que habita en el tracto digestivo. Dicha comunidad la forman multitud de hongos, virus, bacterias y demás microorganismos que lo que hacen es desempeñar un papel importante en la salud del ser humano.
¿De qué se compone la microbiota intestinal?
Está compuesta de multitud de factores tales como la dieta, la genética, el modo de nacimiento, la clase de lactancia y la ingesta de antibióticos entre otros, especialmente en los tres primeros años de vida, que es cuando se establecerá la composición de la microbiota intestinal, que tiene tendencia a persistir a lo largo de la vida adulta.
Debemos considerar que el estilo de vida que se vive en la ciudad y, en general, en el mundo industrializado, hace que estemos más expuestos a menos diversidad a nivel microbiano y todo esto afecta en buena medida al desarrollo de la microbiota intestinal.
Algo que parece claro es que se han producido una serie de demostraciones que evidencian que la microbiota intestinal tiene un papel destacado en la alergia alimentaria, algo que ha hecho que nos planteemos si dicho papel puede aprovecharse a favor nuestro, de cara a la prevención o al tratamiento de la alergia alimentaria.
Pero… ¿Y qué es exactamente la alergia alimentaria?
Mucha gente se hace esta pregunta, especialmente por la gran cantidad de casos que se producen actualmente. Lo que debemos tener claro es que se puede decir que es una reacción que podríamos denominar como exagerada y errada por parte de nuestro sistema inmunológico, ante las proteínas de un alimento en concreto. Se pueden producir distintos síntomas, los cuales van desde los más leves hasta las reacciones de mayor gravedad que pueden acabar siendo incluso mortales, denominadas anafilaxias.
¿Qué relación existe entre la microbiota intestinal y la alergia alimentaria?
Entre las funciones que tiene la microbiota intestinal está el desarrollo y mantenimiento de un sistema inmunológico sano. Cuando se introduce la alimentación de carácter complementario en los lactantes, lo que ocurre es que la microbiota intestinal pasa a jugar un papel importante como nos recuerdan los profesionales de Probactis en la tolerancia oral a los alimentos. Estamos ante un momento en el que una microbiota intestinal alterada puede ayudar a que aparezca y se desarrolle la alergia alimentaria. Debemos recordar que en los estudios observacionales y preclínicos que se están realizando en estos últimos años, todos ellos apuntan al importante papel que tiene la microbiota intestinal a la hora de desarrollar la alergia alimentaria.
Existen algunas exposiciones microbianas en la edad infantil que están asociadas a un riesgo menor o mayor de desarrollar alergia alimentaria. Por todo ello, contar con hermanos mayores o perro en domicilio en el primer año de vida es algo que está asociado a un riesgo menor de que se desarrolle alergia al huevo al cumplir un año. En el caso de que nazca con cesárea, todo ello estará asociado a un riesgo mayor de padecer una alergia alimentaria.
A tener en cuenta
La microbiota intestinal y su composición en los primeros meses de vida es algo que está asociado al riesgo de desarrollar una sensibilización alimentaria. Debemos tener en consideración que la microbiota intestinal en los niños con alergia alimentaria es diferente a la de los niños que no la padecen. En los niños que tienen alergia alimentaria, la composición de la microbiota intestinal en los primeros meses de su vida se asocia a adquirir tolerancia espontánea en los años siguientes.
Una serie de estudios en modelos murinos demostraron que:
- La microbiota intestinal cuenta con un papel supresor y evitará la sensibilización y el desarrollo de la alergia alimentaria, algo que debemos tener muy en consideración.
- La susceptibilidad de contar con alergia alimentaria se va a transmitir mediante la microbiota fecal.
Al final, las investigaciones realizadas y los conocimientos que se han ido adquiriendo y también los que se han desarrollando, han ayudado a que se asienten unos cimientos sobre los que realizar una serie de ensayos de carácter clínico en las personas, donde son usados los probióticos, pero también los prebióticos, simbióticos, todo con el fin de manipular la microbiota intestinal que existirá como herramienta de carácter preventivo o terapéutico en el campo de la alergia alimentaria. Lo cierto es que, actualmente, no hay evidencia científica suficiente que avale el empleo de dichas terapias microbianas para la prevención o tratamiento de la alergia alimentaria, aunque estamos ante un campo en el que hay grandes esperanzas depositadas en los resultados de este trabajo investigador.