Hay alguna cosa que puede unir nuestros intereses en lo que respecta a la salud y a la belleza. Solo tenemos que pensar en alguna zona de nuestro cuerpo que nos pueda servir para mejorar una cosa y la otra. La respuesta la podemos encontrar en, por ejemplo, nuestros dientes. La sonrisa es uno de los elementos que más nos pueden ayudar en este sentido porque está claro que es una de las zonas en las que más nos fijamos cuando conocemos a otra persona. Es uno de esos asuntos que, desde luego, nos llama la atención de las personas en cuanto las conocemos. Y, por tanto, si está cuidado, nos abre las puertas de ser consideradas bellas a ojos de los demás y a una buena salud. Es un win-win de manual.
Por desgracia, muchas veces solo nos damos cuenta de estas cosas cuando es demasiado tarde. En España, además, no nos hemos caracterizado por haber cuidado de nuestros dientes en la medida de lo que deberíamos. No hemos estado en el top en lo que tiene que ver con esto ni siquiera en lo que a Europa se refiere. Por tanto, es evidente que hemos tenido que hacer frente a problemas que tienen que ver con esa belleza que podríamos haber construido en base a nuestra sonrisa y también a otros que están más ligados a nuestra salud bucodental (que, por supuesto, son peores).
En una noticia publicada en la web de la Bbc se indicaban los motivos por los cuales los dientes se ponen amarillos y qué es lo que hay que hacer para evitarlo. Esto es lo que os podemos contar al respecto.
- La primera de las causas tiene que ver con asuntos genéricos. Y es que este tema aquí sí que importa y mucho. Además, es un aspecto que empieza a condicionar el color de nuestros dientes desde el mismo momento en el que estos crecen.
- Lo que comemos y bebemos tiene un impacto directo en este color amarillento de los dientes que a muchos nos caracteriza más de lo que nos gustaría reconocer. El café, el vino tinto o los refrescos de cola son algunos de los que más condicionan.
- Algunos medicamentos y tratamientos también tienen una influencia más grande de la que podríamos pensar en un principio. Sobre todo, podríamos citar los antibióticos.
- El paso del tiempo es algo que también tiene su impacto en este sentido. Los odontólogos han señalado en numerosas ocasiones que esto es tan real como la vida misma y que solamente con un cuidado que nos tomemos muy en serio lo podemos llegar a evitar.
¿Sabíais, por cierto, que los tipos de dientes que más amarillos se suelen poner son los colmillos? Es algo que hemos conocido gracias a una noticia que escribieron en el portal web de Iberian Press y que viene a decir que el 68% de las personas tiene los colmillos más amarillos que el resto de sus dientes. Es una cuestión curiosa, desde luego, pero ya os decimos que no es algo que nos vaya a venir de perlas precisamente ni para apostar por nuestra belleza personal ni tampoco para el cuidado de nuestra boca. Se trata claramente de un asunto a evitar y tenemos que tomarnos muy en serio nuestra papeleta en relación a esto.
Una de las cosas que deberíamos preguntarnos una vez llegados a este punto es por qué no cuidamos de nuestros dientes como deberíamos sabiendo todo lo que sabemos acerca de los beneficios que esto implica en materia de belleza y salud bucodental. ¿Acaso no sabemos exactamente las cosas que hay que hacer al respecto? ¿Se trata de una cuestión de relajación y de pensar que, en caso de tener algún problema, “ya vendrá más adelante y no ahora mismo”? Creemos que hay algo de las dos cosas, desde luego, y por eso hemos querido echar mano de algunos consejos emitidos por los amigos de la clínica Blanc, que cuenta con las últimas tecnologías de diagnóstico por imagen, que permiten que las evaluaciones que se realizan en la cavidad oral sean mucho más precisas y fiables.
Vamos a ver cuáles son esos consejos para emplear a lo largo de nuestro día a día:
- Una higiene oral que sea correcta y constante es la mejor manera de ponerse manos a la obra con la mejora de nuestra sonrisa. Usar cepillo de dientes durante el tiempo suficiente en cada cepillado es básico y el uso del hilo dental también, para llegar a zonas de difícil acceso para el cepillo.
- Alimentación y cuidado de la boca. Consumir muchos productos basados en azúcares es realmente negativo, pero el consumo regular y abundante de agua va a generar un efecto positivo en lo que tiene que ver con mantener una boca hidratada y cuidada.
- Los malos hábitos hay que evitarlos sí o sí. Fumar es una de las cosas que peor nos va a venir para cuidar de los dientes, pero tampoco podemos permitirnos el lujo de morder objetos duros o de usar los dientes como herramientas.
- Llevamos muchos años diciendo que las revisiones periódicas son necesarias en el campo de la salud dental. Y la verdad es que no es para menos. Una revisión al cabo del año puede ayudar a corregir un problema a tiempo incluso a prevenir la aparición de algún otro. Eso, desde el punto de vista económico, también es muy importante para el paciente. Y desde el que tiene que ver con el mantenimiento de una sonrisa bella y una salud bucodental que merezca la pena, ni os decimos.
- La constancia en todos y cada uno de los hábitos de los que hemos hablado más arriba es fundamental para que no tengamos ningún problema en lo que respecta al cuidado de nuestros dientes. Por eso hablamos de hábitos, una palabra que está directamente ligada a otro vocablo como el de constancia.
El momento de la vida en que decidimos esto también tiene su importancia
No es lo mismo empezar a tomar algunos hábitos cuando somos pequeños que cuando ya tenemos una cierta edad. Cuando nos acostumbramos a hacer algo desde que tenemos uso de razón, es mucho más sencillo que mantengamos una constancia en todo lo que tenga que ver con ello. Es muy difícil que no nos salga mecánico el hecho de lavarnos los dientes con 50 años cuando empezamos a hacer esto después de cada comida desde que teníamos 6 o 7 años. Desde luego, así funcionan muchas cosas en la vida y estaría bien que aprovecháramos esa inercia con algo que importa tanto como el cuidado de nuestros dientes y el de nuestra sonrisa, ¿no os parece?
¿Qué pasa si decidimos apostar por esto cuando ya tenemos una edad? Mejor tarde que nunca, eso está claro, pero lo más probable es que ya hayamos dejado pasar muchas oportunidades para presumir de nuestra sonrisa y que hayamos tenido que invertir un dinero bastante cuantioso en dentistas para corregir problemas que hayan aparecido de la mano del poco caso que hemos hecho de la salud dental durante todos esos años. Que a nadie se le olvide que estamos hablando de una parte del cuerpo que tiene una enorme relevancia y que todos los cuidados que le dediquemos van a encontrar como principal beneficiaria a nuestra propia persona.
Por otro lado, daros cuenta de todos los problemas que vamos a poder tener en caso de no tener un hábito como el de cepillar los dientes 3 veces al día o el de acudir al dentista al menos una vez a lo largo del año. Los dolores, las incomodidades y las inseguridades van a formar parte de nuestra vida de una manera permanente. ¿Y quién puede exhibir su mejor sonrisa en una situación como de la que estamos hablando? La verdad es que muy poquita gente… por no decir nadie.
Por todo esto, es muy importante que los niños y niñas de hoy conozcan de primera mano los motivos que llevan a que sea necesario cuidar de su salud dental. Hoy que están más en contacto con las nuevas tecnologías, tenemos que aprovechar el boom de estas para conseguir los avances que queramos en materia de conciencia. Esto es oro puro y no podemos dejar escapar cualquier oportunidad que tenga que ver con esto. De ahí que las clínicas dentales privadas, en colaboración también con las instituciones públicas, estén realizando más campañas publicitarias que nunca.
Ojalá que España pueda avanzar en una materia como el cuidado dental en los próximos años. Tenemos a los profesionales para hacerlo posible, contamos con la mejor tecnología y también podemos hacer gala de la experiencia necesaria para hacerlo posible. Por tanto, hay que poner toda la carne en el asador para tratar de obtener el máximo rédito posible de esto y que nos convirtamos en uno de los países que mejor salud dental tenga ya no solo de Europa, sino de todo el mundo. ¿Creéis que se puede conseguir? Cada cual podemos aportar un granito de arena para que sea así. Y, de paso, mejoraremos nuestra estética dental. ¿Qué hay de malo en ello?